El primer sábado del año 2010 fue una jornada bastante calurosa en Santiago. Junto a mi señora recorrimos Santiago de Costa a Cordillera en busca de una piscina de la Caja de Los Andes, y finalmente terminamos en el Homecenter adquiriendo una piscina para el patio de la casa.

La jornada se inició pasado el medio día, cuando iniciamos viaje con destino al Centro Recreacional Pirque, de la Caja de Compensación Los Andes. El viaje no era menor, si consideramos el calor que hacía a esa hora, que el auto no tiene aire acondicionado, que mi señora tiene casi 8 meses de embarazo, y que el origen era el extremo poniente de Maipú.

Luego de recorrer la Autopista Vespucio Sur y de ver a unas señoras en panne a un costado de la carretera a pleno sol, llegamos a Vicuña Mackena y anduvimos hasta que se acabó la avenida. Era la primera vez que pasábamos por Puente Alto. Finalmente pasamos por Pirque y al terminar la calle Concha y Toro, doblamos a la derecha hacia Virginia Subercaseaux.

Luego de andar un buen rato con cara de urgido pensando en que ya me había perdido, de pronto me encontré con un taco justo al llegar a una curva, y era precisamente el centro recreacional que se encontraba con sus puertas cerradas. Al bajarme, escuché la curiosa explicación. “Estamos llenos desde las 10 de la mañana” dijo el portero, y ante la súplica de las personas no hubo caso. Una señora le comentaba que ella no venía en auto, que andaba “a pata” y que había viajado desde Peñalolén. Creo que al final la dejaron pasar.

Ante el fracaso de la incursión, y con toda la sana envidia del mundo al mirar a la gente descansando en la sombrita del parque, decidí seguir andando por el camino hacia el sur en medio de la cordillera, con la esperanza de encontrar el Río Clarillo, y quizás algún camping. Lamentablemente el Río era más turbio que el Mapocho, así que cero opción. Algunos kilómetros más adelante me encontré con un letrero que decía “Bienvenido a Buin” por lo que imaginé que podría estar cerca de la carretera 5 sur y quizás por ahí podría conectar con otro destino.

Efectivamente luego de recorrer un estrecho camino con un par de curvas en 90°, llegamos al Puente Maipo, y a la Autopista Central. Mi señora a esas alturas sudaba ene y me pidió pastel de choclo, así que nos devolvimos hacia Santiago y nos desviamos en la salida de Calera de Tango.

En Calera de Tango pasamos a un restaurant, cuyo nombre no recuerdo, pero que no recomiendo para nada. Aunque la comida no era mala, nunca mostraron la carta de precios, y al final la cuenta era una sencilla boleta con un valor muchísimo más alto de lo prometido por la persona que nos atendió. Para no pasar verguenzas mejor ni pregunté por el detalle, pero me sentí casi estafado. Además el ambiente a esa hora, tipo 4 y media de la tarde ya era un Sauna.

Ya casi muertos de calor lo único que queríamos era tirarnos agua con la manguera, pero no podíamos fracasar así que enfilamos hacia la Avenida Lo Espejo, cerca del Plaza Oeste, con la esperanza de encontrarnos con el Centro Recreacional de “San Bernardo” de acuerdo a lo que dice la web www.cajalosandes.cl Luego de cancelar módicos $1.000 ($USD 2) por persona, gracias a un convenio de Correos de Chile con la Caja, entramos a un lugar bastante bonito pero lleno de gente. Los pocos lugares con sombra estaban ocupados, para qué decir los quinchos de asados, y las 3 o 4 piscinas estaban repletas!

Quizás por su cercanía a Lo Espejo, había gente de todo tipo, pero lo más curioso fue que luego de encontrar una sombrita y de instalarnos, de repente escuchamos un “peo” y con mi señora nos quedamos mirando con cara de “fuiste tú”. Al ratito una señora gordita que estaba durmiendo boca abajo frente a nosotros, se tiró otro “peo” y esta vez si que la identificamos ya que hasta se le levantó la toalla que la estaba cubriendo.

Inmediatamente nos paramos espantados y nos fuimos al Plaza Oeste a ver piscinas para la casa mejor. A todo esto el agua de las piscinas públicas apestaba a cloro y había que ser ultra valiente para meterse. Así que llegamos al Homecenter decididos a comprar una piscina aunque fuera la más chiquitita.

8 Comentarios

  1. muy bueno ese comentario, creo que a muchos le ha pasado ese inoportuno viaje. en fin. fue un gran paseo para conocer que en nuestro chilito hay lugares hermosos; me refiero al paisaje. creo que un poco cansado quedó nuestro amigo y su esposa, pero todo vale.
    saludos.

  2. jajajajaajja buen comentario yo tambien busque esa piscina pero nunk la encontre y tambien llege a lo espejo pero era super flaite, saludos 🙂

  3. obvio!!, si estay pagando mil pesos,mas encima por un convenio. no puedes pedir calidad de gente ni de espacio…. metase la manito al bolsillo derecho y no tendra problemas!

  4. lamentablemente es asi para la gente que tiene pocos recursos… lo mejor prepararse ahorrar aunque sea 10 lukitas al mes y pasar un dia en una bonita playa, comer rico, total todo el año trabajando vale la pena descansar un dia y darse un gustito

Comments are closed.