A finales del 2012 decidimos empeñar nuestras argollas de matrimonio en un momento en que se nos venía encima el año nuevo y se hacía urgente pagar la cuenta de la luz.

Empeñar cosas es algo que había escuchado un par de veces en mi entorno familiar, pero nunca lo había visto como una posibilidad seria de conseguir financiamiento, hasta que un día, agobiado por las deudas y con mis fuentes habituales de financiamiento agotadas, decidí hacer la prueba y llevar mis argollas de matrimonio donde la “tía rica”.

El objetivo entonces era pagar la luz y evitar un corte de servicio. Estábamos a 27 de diciembre y recién había pasado la navidad. La decisión se había comenzado a gestar un par de días antes cuando a pocas horas del cierre del comercio navideño nos faltaban regalos para nuestras pequeñas bebés, y con el dinero de la luz en el bolsillo, se me ocurrió comprarles un engañito y dejar el cacho de la cuenta para los días siguientes empeñando los anillos.

Lo que se puede empeñar

Buscando en internet, me enteré que principalmente se pueden empeñar joyas y electrodomésticos. Antiguamente se podía llevar cualquier cosa, pero las bodegas de la dirección de crédito prendario no daban a basto con tantos catres, bicicletas, maletas y artículos varios que la gente llevaba y nunca recuperaba.

En www.dicrep.cl se indica que se puede empeñar lo siguiente:

  1. En el caso de alhajas, cualquiera que sea de oro, platino o que tenga brillantes.
  2. En el caso de otro tipo de objetos, cualquier especie es apta para ser avaluada por los tasadores. Sin embargo, lo anterior no implica que todas sirvan para generar un crédito, por lo que se recomienda comunicarse en forma previa con la Unidad respectiva para evitar rechazos posteriores. Por lo general los artículos más empeñados son aparatos electrónicos como televisores LCD o plasma, cámaras fotográficas digitales, cámaras de video, entre otros; electrodomésticos, herramientas de construcción de marcas conocidas, bicicletas e instrumentos musicales.
  3. No es necesario presentar boletas o facturas de los productos a empeñar.

Cómo funciona en la práctica

Lo primero que me llamó la atención al acudir a la sucursal ubicada en San Pablo a pasos de la calle Bandera, en Santiago de Chile, es que para empeñar hay que entrar por una calle lateral llamada Capuccinos. Sí, la misma de la famosa cárcel donde iban a parar los que tenían lucas para ir presos a dicho anexo. (Creo que hoy no existe). La entrada principal por San Pablo, está reservada para aquellos que van a renovar o a cancelar préstamos.

Una vez en el lugar, hay que sacar número y esperar a que se desocupe un tasador. En el caso de los objetos varios, los revisarán, probarán y darán un veredicto. Mientras estuve ahí a mucha gente le dijeron que no podían empeñar sus cosas, y vi pasar varios notebooks que sí se quedaron.

En el caso de las joyas, el tasador muy amable me explicó en qué consistía el proceso, miró con cuidado mis argollas, les aplicó algunos químicos y las pesó, indicando que me podían prestar 50 mil pesos y fracción, unos 100 dólares, a un plazo de 6 meses y con una tasa de interés del 2,5% mensual.

Aceptado el trato, tuve que firmar unos papeles simples, indicar mis datos de contacto y a continuación pasar por la caja a retirar mi dinero. El papel que se entrega es al portador, por lo que es importante guardarlo con mucho cuidado y estar atento a la fecha de vencimiento. Todo esto se puede realizar hasta las 14 horas.

Recuperando mis argollas

Como buen chileno, el último día antes de vencer mi crédito, fui a recuperar mis argollas. Una vez en el lugar me di cuenta que luego del vencimiento tenía un mes de gracia para pagar, es decir, en realidad no me encontraba en el último día, pero sí era importante recuperar mis anillos por lo que seguí con el trámite. Como dato rosa, traten de no ir el último día del mes, ya que en esa fecha hay mucha gente recuperando sus cosas para evitar que se vayan al remate del período correspondiente.

Lo primero fue sacar un número y esperar a que se desocupara una caja para pagar o renovar. Por las 50 lucas pedidas en alrededor de 5 meses, me cobraron 8 lucas de interés. Me pareció bastante razonable. Luego de pagar, tuve que esperar en otro sector a que una funcionaria me llamara por mi nombre y me entregara las argollas. Todo este proceso me tomó aproximadamente 90 minutos, aunque había gente que comentaba que en otras ocasiones habían estado una mañana completa.

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