Consultas, clínicas y hospitales saturados de niños enfermos, colapsan el sistema de salud público y privado en Santiago de Chile, y probablemente en regiones.

Esta semana me ha tocado vivir en carne propia lo que significa el colapso de los hospitales en estos tiempos de invierno. Lamentablemente al momento de escribir estas líneas, tengo a una de mis bebés hospitalizada en una clínica de Santiago, y a su hermanita en reposo en casa.

Lo que parecía una consulta de rutina para pedir una extensión en la licencia médica de mi señora, terminó en la hospitalización de mi bebé de 2 años, ya que estaba muy obstruida, y lo que es peor, tenía muy bajos niveles de oxigenación, es decir, su sistema respiratorio no era capaz de propagar el suficiente oxígeno a todo su cuerpo. ¿Cómo miden eso? Con una especie de “perrito” que se pone en la manito de los bebés, el cual a través de una especie de rayo infrarojo, determina el nivel de saturación de oxígeno.

La moraleja es que si su bebé se encuentra con muchos “pollos”, no dude en llevarlo a un médico para que se vea de inmediato si es necesario medir la saturación de oxígeno e internar.

De todas formas antes de llevar a un niño al médico, hay que estar muy seguro de que es estrictamente necesario, ya que sí o sí va a estar en contacto con un ambiente lleno de virus donde es muy factible que se pegue el virus sincicial si es que no lo tenía. Este virus se transmite a través de la saliva, los “mocos” o las gotitas de la tos, además de en parte por el aire. Por eso se recomienda no estar en contacto con niños sanos y enfermos al mismo tiempo.

Lo peligroso del virus, es que puede causar deshidratación en el niño, y problemas respiratorios, por lo que no es mala idea utilizar las herramientas de aló doctor que proporcionan las isapres, o el sistema de salud pública. FONO 600 360 7777 www.saludresponde.cl

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