Hace algunos años cuando hacía mis primeras apariciones en el campo de la informática en una gran empresa pública, tuve la fortuna de ser invitado a una actividad donde se lanzaban servicios en la nube en el Hotel W. La empresa que lanzaba sus servicios era Movistar, y mi empleador era Correos de Chile, una institución aparentemente tradicional, pero que ya estaba apuntando hacia nuevos avances tecnológicos.

Han pasado más de cuatro años desde entonces, todo un ciclo en lo que a tecnología se refiere y actualmente me encuentro liderando una comunidad académica relacionada con las tecnologías en una de las mejores instituciones de educación del país, el Instituto Profesional Duoc UC, específicamente en la Sede Plaza Oeste.

En ese contexto, nuevamente me animé a participar en una especie de lanzamiento, esta vez, se trató de un evento organizado por Microsoft Chile en la Enoteca del Cerro San Cristóbal, ocasión en la que se nos presentaron casos de éxito locales, y se esbozaron algunas de las oportunidades que representan servicios en la nube como Windows Azure, Office 365, Dynamics CRM, entre otros. El costo del evento para los asistentes: $0.-

Hoy, revisando mi correo luego de unos merecidos días de celebración y descanso por la llegada del nuevo año, me ha llegado un estudio perteneciente a IBM y a Oxford Economics, donde indican, entre otras cosas, que en los próximos tres años, la importancia estratégica de la nube para los usuarios de negocio probablemente se duplique del 34% al 72%, incluso superando a sus pares de TI, con 58%, todo esto basado en un estudio aplicado a 802 altos directivos de 13 países alrededor del mundo.

Curiosamente, mientras leo el interesante estudio descargado en pdf desde un servidor ftp, lo guardo para mi respaldo en una carpeta de mi computador que se sincroniza en la nube a un servicio de Onedrive de Microsoft, el cual adquirí por un año luego de sufrir el robo de 2 notebooks desde el escritorio de mi oficina en el trabajo. En paralelo, converso esporádicamente por Whatsapp con uno de mis amigos de la vida, y reviso un par de conversaciones sobre el cuidado de mis hijas con mi “ex” esposa. Además, escucho un álbum de música a través de Spotify y descargo desde la red la versión de prueba del próximo Windows 10, para “virtualizarlo” en una máquina de prueba y estudiar un nuevo lenguaje de programación.

En otras palabras estoy consumiendo servicios en la nube, tanto de almacenamiento como de música en línea, mensajería y quizás qué otras cosas, como una actividad completamente normal, sin dejar de mencionar mis salidas a correr que se guardan en la nube y se calculan las distancias y velocidades promedio de acuerdo a la información enviada en tiempo real por mi teléfono.

Definitivamente la nube está más cerca lo que pensamos habitualmente, algo así como lo que sucede con la electricidad que en su momento se pensó que principalmente iluminaba nuestras vidas, y hoy prácticamente es el motor de nuestros artículos, incluyendo las baterías del computador con el cual redacto, el celular, el enfriador de aire, el televisor, etc.

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